Hay algo extraño en volver.
Como si una parte de ti estuviera emocionada… y otra no supiera bien por dónde empezar.
Después de tanto tiempo sin escribir, sentarme frente a estas palabras se siente distinto. No soy la misma de antes, y creo que eso también está bien.
Hoy soy enfermera, y eso me ha enseñado a mirar la vida desde un lugar más humano, más real. A veces más crudo también. He visto historias que marcan, silencios que pesan, y personas que simplemente necesitan ser escuchadas. Y sin darme cuenta, todo eso también me fue transformando.
Pero además, soy mamá.
Y eso… eso lo cambió todo.
Mi tiempo ya no es solo mío, mis ritmos son otros, mis prioridades también. Hay días en que apenas alcanzo a respirar entre el trabajo, la casa, el cansancio, y ese amor tan grande que a veces abruma. Y en medio de todo eso, escribir parecía un lujo… uno que fui dejando de lado sin darme cuenta.
Y también soy pareja, mujer, persona…
aunque a veces se me olvide.
Este blog nació en otra etapa de mi vida. Más liviana quizás, con más tiempo, con otras preocupaciones. Hoy vuelvo distinta: más cansada, sí… pero también más consciente. Más real.
No vuelvo con grandes promesas, ni con una frecuencia perfecta.
Vuelvo con ganas.
Ganas de tener este espacio otra vez.
Ganas de escribir cuando pueda, cuando lo necesite.
Ganas de reencontrarme conmigo, entre palabras.
Si estás leyendo esto, gracias por estar aquí.
De verdad.
Este rincón no busca ser perfecto, ni constante, ni “productivo”.
Solo busca ser honesto.
Y hoy, eso ya es suficiente.
